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Apagón 28A: la gestión del flujo con Francia precipitó el colapso

Apagón 28A: la gestión del flujo con Francia precipitó el colapso

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha publicado su informe Electricity 2026, en el que se analizan detalladamente los acontecimientos que rodearon el apagón eléctrico del pasado 28 de abril. Este evento obligó a España a implementar operaciones de refuerzo en la red eléctrica durante varios días.

Según el informe, los operadores de la red redujeron los flujos de interconexión entre Francia y España para mitigar oscilaciones de voltaje. Fue precisamente esta gestión del flujo derivado lo que precipitó la crisis de sobrevoltaje que dio lugar al apagón.

¿Por qué el apagón ha revelado vulnerabilidades en el sistema?

Para entender lo ocurrido el 28 de abril, en primer lugar conviene diferenciar entre potencia activa y potencia reactiva:

Potencia activa: la energía que realmente se convierte en trabajo útil, como iluminación, calefacción o motores.

Potencia reactiva: energía que circula por la red para mantener el voltaje; un exceso puede elevarlo y desestabilizar la red.

Durante el apagón, la demanda de electricidad era muy baja, lo que provocó un desequilibrio en las grandes líneas de alta tensión. Estas líneas, al transportar más energía de la que se consumía, comenzaron a generar un exceso de potencia reactiva, es decir, energía que no realiza trabajo útil pero que mantiene el flujo eléctrico en la red. Este exceso hizo que el voltaje aumentara por encima de los límites seguros.

El problema se agravó por la alta penetración de energías renovables. Muchos sistemas de generación renovable, como parques eólicos y solares, tienen poca capacidad para absorber o regular esta potencia reactiva en momentos de baja demanda.

Como resultado, el exceso de voltaje activó los mecanismos automáticos de protección, que desconectaron varias líneas de alta tensión para evitar daños. Esta reacción en cadena fue la que precipitó el apagón del 28 de abril.

Interconexiones: pieza clave para reactivar la electricidad tras el 28A

Aunque la gestión de los flujos transfronterizos contribuyó al apagón, las conexiones con Francia y Marruecos fueron fundamentales para acelerar la recuperación del suministro eléctrico en España.

La AIE subraya que la restauración se completó en un plazo de 12 a 16 horas, un tiempo que refleja la eficacia de los procedimientos de recuperación y la coordinación transfronteriza, destacando además la importancia estratégica de los objetivos de interconexión eléctrica de la UE.

Las lecciones derivadas del apagón: 11 retos del sistema eléctrico

El apagón evidenció vulnerabilidades importantes, y la AIE establece una serie de recomendaciones para evitar eventos similares en el futuro:

  • 1. Modernización de marcos normativos: actualizar códigos de red y requisitos de reserva, adaptando la regulación a la nueva realidad energética.
  • 2.Gestión dinámica del voltaje: priorizar el control de voltaje generado por potencia reactiva en momentos de baja demanda.
  • 3. Aumento de inversión anual: incrementar aproximadamente un 50 % la inversión en redes hasta 2030.
  • 4. Agilizar la conexión de nuevas infraestructuras: más de 2.500 GW en renovables, almacenamiento y centros de datos esperan conexión.
  • 5. Tecnologías de mejora de red: implementar DLR (Dynamic Line Rating) y control avanzado de flujo de potencia para optimizar la capacidad existente.
  • 6. Digitalización de la red: instalar sensores que permitan pasar más electricidad por los cables actuales cuando el clima lo permita.
  • 7. Acuerdos de conexión flexibles: permitir conexiones rápidas a cambio de limitaciones temporales en momentos de congestión.
  • 8. Flexibilidad y almacenamiento: priorizar baterías como recurso central de seguridad del suministro.
  • 9. Fomento de la respuesta de la demanda: incentivar al consumidor a adaptarse a la generación renovable.
  • 10. Defensa ante amenazas externas: reforzar protección física y sistemas de detección avanzada ante ciberataques, sabotajes o eventos climáticos extremos.
  • 11. Resiliencia transfronteriza: mantener y fortalecer la coordinación internacional para garantizar recuperaciones rápidas.

En definitiva, las conclusiones de la AIE coinciden con las de otras investigaciones, como las de Red Eléctrica de España (REE) y la Red Europea de Gestores de Redes de Transporte de Electricidad (ENTSO), poniendo el foco en la falta de flexibilidad del sistema frente a un apagón multifactorial: alta volatilidad de voltaje, limitación en la absorción de potencia reactiva, fuertes oscilaciones de potencia y desconexiones rápidas.

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