El uso de cargadores coches eléctricos se ha convertido en una necesidad a medida que crece el número de vehículos limpios en nuestro país y cada vez vemos más modelos ecológicos en las carreteras. El problema actual es que los puntos públicos para recargar las baterías no avanzan al mismo ritmo.
Los últimos datos indican que España tiene 56.682 estaciones instaladas en calles y gasolineras. Sin embargo, una de cada cuatro de estas estaciones no da servicio porque sufre destrozos o robos de materiales. Esto genera miedo e inseguridad entre las personas que viajan y necesitan cargar su vehículo fuera de casa.
Por qué fallan los puntos públicos y cómo afecta a los cargadores coches eléctricos
Los robos de cables de cobre y los actos vandálicos son los culpables de que la red falle tanto. Al estar colocados en zonas apartadas o parkings oscuros de autopistas los postes se convierten en un objetivo fácil para los ladrones. El cobre se vende muy bien en el mercado de reciclaje y por eso rompen las instalaciones para llevarse el metal de los cables. En algunas zonas como Cantabria la situación es alarmante porque casi el 36% de sus postes están rotos.
Cuando un poste público se rompe los arreglos tardan semanas en llegar por culpa de los papeleos con los seguros y las empresas responsables. Además casi todos los postes públicos pertenecen a las mismas grandes empresas de electricidad. Al no tener competencia directa estas compañías no invierten el dinero necesario en poner cámaras de vigilancia o en reparar los daños cuanto antes.
Ver que los postes no funcionan hace que mucha gente decida no comprar un vehículo eléctrico y prefiera seguir usando gasolina. Por eso la solución más inteligente para los usuarios es buscar una alternativa propia y segura en sus hogares.
La gran ventaja de instalar un cargador coche eléctrico en tu propia casa
Para evitar todos estos problemas de las calles la mejor opción es conseguir la independencia energética en el hogar. Instalar cargadores coches eléctricos privados borra de un plumazo el miedo a quedarte tirado o a encontrar un cable cortado. Tener un punto propio garantiza que podrás usarlo siempre que quieras y permite llenar la batería por la noche mientras duermes tranquilamente.
El montaje de estos aparatos es muy flexible y se adapta a cualquier tipo de vivienda. Lo más común es colgar el dispositivo en la pared del garaje de casa o en el parking comunitario del edificio. Si la vivienda tiene un patio exterior se puede colocar sobre un poste de metal pequeño en el suelo o usar el techo de la zona de aparcamiento para resguardarlo de la lluvia. También se puede instalar de forma directa en la fachada exterior de la casa si el espacio es muy pequeño.
Compartir el punto con vecinos o ganar dinero con él
Tener cargadores coches eléctricos en una propiedad privada también ofrece opciones geniales para colaborar con otras personas. Las leyes permiten que varios vecinos compartan un mismo aparato en el garaje del edificio mediante tarjetas personales o aplicaciones que controlan los gastos de luz de cada uno. Esto ayuda a repartir los gastos de la instalación entre varias familias.
Incluso existe la opción de ganar un dinero extra al alquilar el punto de recarga. Un propietario puede alquilar su plaza con el enchufe incluido a personas que trabajen cerca durante el día. De este modo el dueño recupera el dinero que le costó el aparato y ayuda a otros conductores que no tienen dónde cargar mientras están en su jornada de trabajo.
En resumen los fallos de la red pública hacen que la instalación en casa sea la alternativa más inteligente para dar el salto a la movilidad del futuro. Comprar cargadores coches eléctricos propios hace que la carga sea un proceso fácil y seguro libre de los destrozos que sufre la red de las carreteras.