La capacidad de energía solar fotovoltaica instalada en todo el mundo continúa creciendo a un ritmo sin precedentes. En 2026, la potencia acumulada supera los 2,2 teravatios (TW), consolidando a la energía solar como una de las principales tecnologías de generación eléctrica a nivel mundial.
Paralelamente, los costes de producción de electricidad mediante instalaciones fotovoltaicas han experimentado una reducción muy significativa durante la última década. En comparación con 2010, el coste de los módulos solares ha disminuido cerca de un 90%, mientras que el coste de generación de la electricidad (LCOE) se ha reducido entre un 85% y un 90%, situando a la energía fotovoltaica entre las fuentes de electricidad más competitivas del mercado.
Según diferentes escenarios elaborados por la consultora DNV, la energía solar desempeñará un papel protagonista en el sistema energético mundial durante las próximas décadas y podría convertirse en la principal fuente de generación eléctrica antes de 2050, aportando una parte muy significativa de la electricidad consumida a nivel global.
Fotovoltaica flotante
La fotovoltaica flotante está experimentando un crecimiento cada vez más notable. Actualmente existen más de 8 GW de capacidad instalada en todo el mundo, además de numerosos proyectos en fase de construcción, desarrollo o planificación. Aunque China continúa liderando este mercado, otros países como India, Japón, Corea del Sur, Francia, Países Bajos, Estados Unidos y España también están impulsando nuevas instalaciones.
El consumo mundial de energía continúa aumentando y, en muchos territorios, la disponibilidad de cubiertas o suelo firme puede convertirse en un factor limitante para seguir ampliando la capacidad fotovoltaica. Por ello, cada vez se buscan más soluciones que permitan aprovechar nuevas superficies sin competir directamente con otros usos del territorio.
Una de las alternativas que ya se está desarrollando es la fotovoltaica flotante, consistente en instalar plantas solares sobre embalses, lagos, canteras inundadas, balsas de riego y, en determinados casos, sobre zonas costeras o marinas.
Energía fotovoltaica para reducir costes energéticos
La fotovoltaica flotante representa una solución especialmente interesante para superar una de las principales limitaciones de la energía solar convencional: la disponibilidad de espacio. Al aprovechar superficies de agua ya existentes, es posible incrementar la generación renovable sin ocupar terrenos agrícolas o naturales.
Diversos estudios indican que, aunque los costes iniciales de instalación suelen ser superiores a los de una planta terrestre debido a la infraestructura flotante y a los sistemas de anclaje, el rendimiento energético puede aumentar gracias al efecto de refrigeración producido por el agua. Este enfriamiento mantiene los módulos solares a temperaturas más bajas, mejorando su eficiencia entre un 5% y un 15%, dependiendo de las condiciones climáticas y del diseño de la instalación. Como consecuencia, el coste medio de generación por kilovatio hora (kWh) puede resultar más competitivo durante la vida útil del proyecto.
Mejor aprovechamiento del espacio
Además, las instalaciones flotantes pueden aportar beneficios adicionales, como la reducción de la evaporación del agua en embalses, una menor proliferación de algas en determinadas circunstancias y un mejor aprovechamiento de infraestructuras hidráulicas ya existentes.
La fotovoltaica flotante también se plantea como una alternativa para reducir la ocupación de terrenos agrícolas por grandes plantas solares. No obstante, esta tecnología continúa enfrentándose a diversos retos técnicos y ambientales. Entre ellos destacan la corrosión de los materiales, especialmente en instalaciones marinas; los daños provocados por tormentas, oleaje o fuertes vientos; la mayor complejidad de las tareas de mantenimiento; y la necesidad de minimizar el impacto sobre los ecosistemas acuáticos mediante un diseño y una gestión adecuados.
Por el momento, las plantas solares flotantes en aguas continentales son las que presentan un mayor grado de madurez tecnológica y comercial, concentrando la mayor parte de la capacidad instalada en el mundo. En cambio, la fotovoltaica flotante marina continúa evolucionando mediante proyectos piloto y demostradores tecnológicos, ya que el oleaje, la corrosión provocada por el agua salada y las exigentes condiciones del entorno marino siguen representando importantes desafíos para su implantación a gran escala. No obstante, los avances en materiales, sistemas de fondeo y plataformas flotantes hacen prever un crecimiento progresivo de esta tecnología durante los próximos años.
La fotovoltaica flotante sigue evolucionando
Las últimas investigaciones también están ampliando las posibilidades de la fotovoltaica flotante en regiones de clima frío. En 2026, un equipo de investigadores de la Western University (Canadá) demostró que una instalación fotovoltaica flotante de 7 kW puede seguir generando electricidad durante todo el invierno mediante un innovador sistema de aireación que libera burbujas bajo la plataforma.
Este mecanismo hace ascender agua ligeramente más cálida desde el fondo del estanque, evitando la formación de hielo alrededor de los paneles con un consumo energético muy reducido. Además de mantener operativa la instalación incluso en condiciones de congelación, el estudio confirmó beneficios adicionales como la reducción de la evaporación del agua, lo que abre nuevas oportunidades para implantar plantas fotovoltaicas flotantes en países con inviernos rigurosos y amplía el potencial de esta tecnología en latitudes donde hasta ahora su viabilidad era más limitada.