Sustituir una caldera de gas tradicional por un sistema de aerotermia agua caliente es una de las mejoras más significativas que se pueden realizar en una vivienda en términos de eficiencia energética y ahorro a largo plazo. Aunque el proceso requiere la intervención de profesionales cualificados, entender cada una de las fases te ayudará a planificar la obra y asegurar un resultado óptimo.
A continuación, detallamos el proceso técnico paso a paso para la transición de gas a aerotermia para ACS:
Un técnico especializado debe visitar tu vivienda para analizar el lugar de instalación. Las calderas de gas suelen ser murales y compactas, mientras que un sistema de aerotermia agua caliente (ya sea monobloc o con depósito interno) requiere un espacio en el suelo de aproximadamente 60x60 cm.
Es fundamental confirmar si hay sitio suficiente en la ubicación actual de la caldera o si es necesario reubicar el nuevo equipo de aerotermia a otra zona, como un lavadero, garaje o trastero.
Se debe comprobar la ventilación de la sala, especialmente si el aerotermo toma aire del interior. Además, se evaluarán las tomas de agua fría, la salida de agua caliente y la disponibilidad de una toma eléctrica adecuada.
Para que la aerotermia agua caliente sea eficiente, el técnico calculará la demanda diaria basándose en el número de habitantes y sus hábitos de consumo. Esto evita instalar un equipo demasiado grande o demasiado pequeño.
Con los datos de demanda, se determinará la capacidad exacta del depósito (litros). Un dimensionamiento incorrecto afectará al ahorro energético o provocará falta de agua caliente en momentos puntuales.
Esta fase es crítica y debe realizarla obligatoriamente un instalador autorizado. Incluye el corte seguro del suministro de gas, el vaciado del circuito de agua, la desconexión eléctrica y la retirada física de la caldera vieja.
Una vez despejado el espacio, se coloca el nuevo equipo de aerotermia agua caliente en su posición definitiva. Se debe asegurar que el suelo esté nivelado y sea capaz de soportar el peso del depósito lleno.
Se unen las tuberías de agua fría y caliente, instalando un grupo de seguridad y un vaso de expansión. Si el equipo lo requiere, se instalan los conductos de aspiración y expulsión de aire al exterior. Es vital aislar térmicamente las tuberías.
Se realiza la conexión a la red eléctrica y se instalan los sistemas de control (sensores de temperatura y panel de usuario) que regularán el funcionamiento del compresor y la resistencia de apoyo.
Se llena el depósito y se purga el circuito para eliminar el aire. A continuación, se configura la temperatura de acumulación óptima, recomendada entre 45°C y 50°C para máxima eficiencia de la aerotermia.
El técnico realizará una programación horaria para aprovechar las tarifas eléctricas más económicas (u horas de sol si hay fotovoltaica). Finalmente, se verifica el correcto funcionamiento del compresor y la ausencia de fugas.
¿Vale la pena apostar por aerotermia para agua caliente?
Cuando se analiza la instalación de un sistema de aerotermia para agua caliente sanitaria frente a soluciones tradicionales, la diferencia no solo es técnica, sino también económica a medio y largo plazo.
En términos de ahorro mensual, un equipo de aerotermia bien dimensionado puede situar el coste en torno a los 15 € al mes, mientras que un termo eléctrico convencional suele moverse entre los 45 y 75 €, dependiendo del uso y la tarifa. Esta diferencia se traduce en una reducción inmediata del gasto energético en el hogar.
Además, el sistema permite una reducción del consumo eléctrico de hasta un 75% desde el primer día, gracias a su elevada eficiencia (COP), ya que aprovecha la energía del aire en lugar de generarla íntegramente mediante resistencia eléctrica.
Desde el punto de vista de inversión, aunque el desembolso inicial es mayor, la amortización suele alcanzarse en un plazo de entre 4 y 6 años, especialmente si se accede a programas de ayudas públicas como planes renove o subvenciones, que pueden cubrir hasta el 40% del coste total de la instalación.
En definitiva, más allá del coste inicial, la aerotermia se posiciona como una solución claramente rentable para quienes buscan reducir su factura energética y mejorar la eficiencia de su vivienda.
¿Qué necesito para dimensionar un interacumulador ACS?
Elegir correctamente la capacidad del interacumulador ACS es clave para garantizar confort, eficiencia y durabilidad del sistema. La referencia técnica principal proviene del Código Técnico de la Edificación (CTE), que establece una estimación de 28 litros de agua caliente por persona y día como punto de partida.
A partir de esta referencia, se pueden establecer recomendaciones prácticas según el número de usuarios:
- 2-3 personas: un depósito de 150-200 litros suele ser suficiente para cubrir la demanda diaria sin recurrir a picos de sobreconsumo.
- Familias de 4 o más personas: se recomienda un depósito de 200-300 litros, asegurando agua caliente disponible incluso en horas de mayor uso.
Otro aspecto importante es el tiempo de calentamiento. Un depósito de 200 litros, conectado a un sistema eficiente como la aerotermia o una instalación solar con interacumulador, tarda normalmente entre 3 y 5 horas en alcanzar la temperatura óptima de 55-60 °C, dependiendo de la potencia del equipo y la temperatura inicial del agua.
Dimensionar correctamente el depósito no solo mejora el confort, sino que también optimiza la eficiencia del sistema y reduce el consumo energético a lo largo del tiempo.