Los soportes para placas solares son uno de los elementos más importantes de cualquier instalación fotovoltaica, aunque a menudo pasan desapercibidos frente a los paneles o los inversores. Elegir una estructura adecuada no solo garantiza la estabilidad de los módulos, sino que también ayuda a proteger la cubierta frente a filtraciones, movimientos provocados por el viento y otros problemas que pueden aparecer con el paso de los años.
Sin embargo, no todos los tejados requieren la misma solución. Los soportes para placas solares deben adaptarse al material, la inclinación y las características constructivas de cada cubierta para asegurar una instalación segura y duradera. En esta guía descubrirás qué tipos de soportes para placas solares existen, cuáles son los más adecuados para cada tejado y qué aspectos conviene revisar antes de tomar una decisión.
Mejores soportes para placas solares según tu tejado
Las cubiertas de teja son las más habituales en las viviendas unifamiliares de nuestro país. Para realizar un montaje seguro en estas superficies, los profesionales emplean ganchos de salvatejas, también conocidos como estructuras salvatejas. Estos elementos metálicos se fijan directamente a la viga de hormigón o madera que se encuentra debajo de las tejas. El gancho describe una curva que sortea la pieza cerámica sin llegar a tocarla, lo que evita que el peso de los paneles solares aplaste o agriete la cubierta. Una vez instalados estos ganchos en los puntos estratégicos, se colocan los perfiles de aluminio sobre los que descansarán los módulos. En el caso de los tejados de pizarra, el procedimiento exige una precisión todavía mayor. La pizarra se rompe con facilidad y requiere fijaciones especiales con juntas de goma estancas que impidan cualquier entrada de humedad hacia el interior de la vivienda.
El panel sándwich y las chapas griegas ganan terreno en la arquitectura moderna debido a su ligereza y a su gran capacidad de aislamiento térmico. Para este tipo de cubiertas, los soportes para placas solares cambian por completo de diseño y se vuelven mucho más ligeros y sencillos de colocar. En estas superficies se suelen emplear guías de aluminio cortas que se atornillan de forma directa sobre las crestas de la chapa. El secreto de esta instalación radica en el uso de tornillos autotaladrantes equipados con arandelas de neopreno. Este material plástico se expande al apretar el tornillo y sella la perforación de manera hermética, lo que anula el riesgo de goteras.
Muchos edificios residenciales y viviendas de diseño cúbico cuentan con cubiertas totalmente planas. Estas zonas presentan una gran ventaja para la colocación de tecnología fotovoltaica, ya que no tienen restricciones de orientación. Sin embargo, carecen de la inclinación natural necesaria para que los paneles rindan a su máximo nivel. Para resolver esta situación, el mercado dispone de estructuras inclinadas de aluminio o de soportes de hormigón prefabricados. Las soluciones de hormigón actúan por gravedad, lo que significa que su propio peso sujeta los módulos sin necesidad de perforar el suelo de la terraza. Esta característica resulta ideal para proteger las telas asfálticas y las capas de impermeabilización que evitan las filtraciones en los edificios. Si se opta por estructuras de aluminio triangulares, hay que calcular el lastre necesario mediante bloques de piedra o cemento. El viento puede generar un efecto vela bajo los paneles inclinados, de modo que una fijación pesada garantiza que el sistema permanezca inmóvil incluso durante los temporales más duros.
Las cubiertas de fibrocemento, muy comunes en naves agrícolas y edificaciones antiguas, plantean un reto logístico importante debido a la composición de sus materiales. Está prohibido perforar aquellas placas que contengan amianto, por lo que estas instalaciones solo se realizan en cubiertas de fibrocemento nuevas y libres de elementos nocivos. Para este tipo de tejados se utilizan tornillos de doble rosca, unos componentes alargados que atraviesan la placa ondulada por la zona superior de la curva. El extremo inferior del tornillo se ancla a la viga de la edificación, mientras que la parte superior sostiene el perfil de aluminio. Al igual que ocurre con las chapas metálicas, estos tornillos incorporan gomas aislantes de alta resistencia que impiden el paso del agua.
Materiales de los soportes y resistencia a la corrosión
La durabilidad de una instalación fotovoltaica no depende solo de los paneles, sino de la resistencia de los metales que los sujetan al edificio. Los soportes para placas solares se fabrican principalmente en dos materiales que toleran la intemperie a largo plazo.
El aluminio anodizado es el rey indiscutible del sector residencial por su ligereza y su nula necesidad de mantenimiento. Este metal recibe un tratamiento químico que crea una capa protectora contra el oxígeno, lo que evita que se oxide con el paso de los años. Por otro lado, el acero galvanizado o con recubrimientos específicos se reserva para proyectos de gran envergadura o zonas con condiciones climáticas extremas, como las áreas costeras donde la salinidad del mar devora los metales comunes.
Una buena elección de la estructura garantiza que tu instalación rinda al máximo y proteja la integridad de tu vivienda. Si planeas dar el paso hacia el autoconsumo, asegúrate de comprobar el material de tu tejado para elegir el soporte que mejor se adapte a tus necesidades particulares.