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5 errores habituales al colocar soportes para placas solares en superficies planas

5 errores habituales al colocar soportes para placas solares en superficies planas

La instalación de un sistema fotovoltaico sobre una cubierta plana, ya sea en una azotea o en el tejado de una nave industrial, requiere una planificación previa muy cuidadosa. A simple vista puede parecer que, al ser muy accesible, se trata de una superficie fácil para trabajar. La realidad es que la falta de inclinación natural plantea una serie de desafíos técnicos que no se deben pasar por alto.

En este tipo de instalaciones, los soportes para placas solares desempeñan un papel fundamental, ya que son los responsables de aportar estabilidad a la estructura y de garantizar que los paneles trabajen en las mejores condiciones durante décadas. Sin embargo, todavía es frecuente encontrar errores durante el montaje que pueden comprometer tanto la seguridad como el rendimiento de toda la instalación.

Un pequeño fallo en el anclaje, una orientación mal calculada o una distribución incorrecta de la estructura puede traducirse en una pérdida importante de producción eléctrica. En las situaciones más graves, podría llegar a provocar daños en la cubierta o en la propia instalación, con reparaciones que resultan costosas y difíciles de ejecutar una vez que el sistema está en funcionamiento. Estos son algunos de los errores más habituales y la mejor forma de evitarlos.

1. No calcular bien la resistencia al viento y el lastre

Las cubiertas planas son especialmente sensibles a la acción del viento. Cuando las rachas inciden sobre los paneles, estos se comportan de forma similar a una vela y generan una fuerza de succión capaz de levantar la estructura si no está correctamente dimensionada.

Uno de los errores más comunes consiste en utilizar la misma cantidad de lastre en cualquier instalación sin estudiar las características concretas del edificio. Colocar bloques de hormigón con un peso insuficiente o repartirlos de forma uniforme sin considerar que las esquinas y los perímetros de la cubierta soportan mayores esfuerzos puede tener consecuencias muy serias.

Antes de instalar los soportes para placas solares se debe llevar a cabo un estudio estructural que determine el peso adicional que puede soportar el forjado. A partir de esos datos, el lastre debe distribuirse siguiendo los cálculos del fabricante y la normativa vigente para garantizar la estabilidad del conjunto.

2. No tener en cuenta las sombras entre las filas de paneles

En una cubierta plana, los módulos fotovoltaicos se instalan sobre estructuras inclinadas que elevan los paneles para orientarlos correctamente hacia el sol. Cuando el espacio disponible es limitado, puede resultar tentador para instalar un mayor número de módulos.

Aunque a corto plazo parece una buena solución, esta decisión suele traducirse en una pérdida importante de producción. Si una fila proyecta sombra sobre la siguiente durante las horas de mayor radiación o durante el invierno, el rendimiento de toda la serie de paneles puede disminuir de forma considerable. Basta con que una pequeña parte de un módulo quede sombreada para que la producción del conjunto se vea afectada.

Para evitar este problema, la separación entre los soportes para placas solares debe calcularse teniendo en cuenta la latitud de la instalación, la inclinación elegida y la trayectoria del sol durante todo el año.

3. Perforar la impermeabilización sin realizar un sellado adecuado

En algunas instalaciones se opta por fijar la estructura directamente sobre la cubierta para reducir el peso que supondría utilizar sistemas lastrados. Esta solución puede ser perfectamente válida, siempre que el trabajo se ejecute con las técnicas adecuadas.

El problema aparece cuando se perfora la impermeabilización del tejado sin utilizar materiales específicos para garantizar la estanqueidad. Un sellado deficiente puede provocar filtraciones que, con el paso del tiempo, terminan generando humedades en el interior del edificio.

Reparar este tipo de daños una vez que la planta fotovoltaica está instalada suele resultar complejo y costoso. Por ese motivo, cuando se emplean anclajes mecánicos es fundamental utilizar sellantes de alta durabilidad, sistemas de refuerzo compatibles con la cubierta y soluciones capaces de soportar los cambios de temperatura durante toda la vida útil de la instalación.

4. No respetar las pendientes de evacuación del agua

Aunque se conocen como cubiertas planas, en realidad presentan una ligera inclinación diseñada para conducir el agua de lluvia hasta los desagües.

Otro error bastante frecuente consiste en colocar bloques de hormigón, perfiles metálicos o elementos de la estructura justo sobre esas líneas naturales de drenaje. Cuando esto ocurre, el agua deja de circular correctamente y comienza a acumularse alrededor de la instalación.

Las consecuencias no tardan en aparecer. El agua estancada acelera la corrosión de las fijaciones metálicas, favorece el deterioro de la impermeabilización y añade una carga permanente que el edificio no debería soportar. Una correcta planificación de la disposición de los soportes permite mantener libres los recorridos del agua y evita este tipo de problemas.

5. Utilizar la misma inclinación en cualquier instalación

Todavía existe la idea de que una inclinación de 30º ofrece siempre el mejor resultado. Sin embargo, en una cubierta plana es posible elegir prácticamente cualquier ángulo, por lo que aplicar una medida estándar sin analizar las necesidades concretas del proyecto supone desaprovechar parte del potencial de la instalación.

La inclinación más adecuada depende de varios factores, entre ellos la ubicación geográfica, la orientación disponible y el perfil de consumo del usuario.

Por ejemplo, una empresa que concentra la mayor parte de su actividad durante el verano puede beneficiarse de una inclinación más reducida, mientras que una instalación con un consumo uniforme a lo largo del año puede obtener mejores resultados con un ángulo algo mayor. Además de favorecer la producción durante los meses de invierno, una inclinación superior también facilita que la lluvia elimine de forma natural parte de la suciedad acumulada sobre los paneles.

Personalizar este parámetro permite aprovechar mejor la radiación solar disponible y aumentar la producción de energía a lo largo del año.

La elección de unos soportes para placas solares de calidad es solo una parte del trabajo. Tan importante como seleccionar una estructura fiable resulta diseñar correctamente toda la instalación, estudiar las características de la cubierta y respetar las recomendaciones técnicas del fabricante.

Cuando cada uno de estos aspectos se tiene en cuenta desde el principio, la instalación ofrece un funcionamiento más seguro, reduce el riesgo de averías y mantiene una producción estable durante muchos años. Una planificación adecuada marca la diferencia entre una planta fotovoltaica eficiente y otra que requiere intervenciones constantes para corregir errores que podrían haberse evitado desde el primer día.

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